Cada persona tiene un estilo diferente para la decoración, depende
de su ritmo de vida, personalidad, espacio, etc.
Hoy en día no solo se lleva un estilo a la
hora de decorar el interior de nuestra casa, no hay nada que podamos llamar
moda, algo característico como las formas geométricas en los 60 por ejemplo. No
hay un detalle que nos haga marcar algo de tendencia, simplemente hay
diferentes estilos que podemos aplicar en nuestro hogar, ya sea combinándolos o
por separado.
En mi caso siento debilidad por las cosas
antiguas, retro, vintage o como queráis llamarlas. Considero que aunque sean
nuevas, tienen una historia que contar (a pesar de no haber tenido aún ninguna),
pero te hacen viajar a un tiempo lejano donde podían ser usadas para algo más
que simple interiorismo.
Una plancha antigua, una chocolatera, un
molinillo de café o incluso una camarera como mesa auxiliar son unos pocos de
tantos ejemplos, pero como no podemos fabricar algo así por nuestra cuenta y
desde nuestra casa, hoy os propongo unos portavelas muy originales que me
recuerdan a esos objetos y que sin duda son únicos y solo nuestros.

Para hacerlos necesitas:
- Botes de cristal.
- Malla metálica.
- Alambre.
- Alicates.
- Cordón para decorar.
Empezamos quitando el papel adhesivo del bote y tratando en la medida de lo posible de dejar la superficie totalmente limpia.
La tapa no la volveremos a usar para esta
manualidad, puedes guardarla por si se nos ocurre alguna idea en el futuro o
simplemente deshacerte de ella.
Una vez que tengas el tarro preparado, mide
el contorno del mismo y corta un trozo de malla metálica para colocarla
alrededor. Debes tener en cuenta también el alto del tarro.
Coloca alrededor y une los dos extremos de
la malla metálica, lo que debes hacer es pasar el alambre que queda en el lado
derecho para el izquierdo y el izquierdo para el lado derecho, cuando lo tengas corta con un alicate los picos sueltos y de esta forma
podrás sujetarlo sin problemas sin notarse apenas la unión.

Para sujetar la parte de arriba y la de abajo. Coloca en ambas partes un trozo de alambre y sujétalo dándole un par de vueltas (como si de un cierre del pan de molde se tratara) en la parte donde habíamos hecho la unión de la malla metálica.
Posteriormente dobla el trozo de la malla
que sobresalga por encima de alambre hacia abajo y mételo por detrás del
alambre sacándolo de nuevo hacia arriba.
Para la parte de abajo, realiza el mismo
procedimiento, pero esta vez dobla la malla que quede por debajo del alambre
hacia arriba, métela por debajo del alambre dándole la vuelta y dejándola de
nuevo hacia abajo. Vaya, es lo mismo que la parte de arriba, pero al revés.
Nos queda un solo paso para terminar
nuestro portavelas: La decoración.
Yo le eche un poco de agua en el tarro, un
poco menos de la mitad y después le incorporé un par de gotas de colorante
alimenticio, (elegir el color que más os guste). Lo que haces con ello es darle
color, pero no hay riesgo de nada ya que no es toxico ni inflamable.
Por último le añadí una vela flotante y un
cordón alrededor de la zona donde se coloca la tapa del bote.
Creo que el resultado es muy original y bonito
y sirve tanto para decorar cualquier lugar de nuestra casa, como para poner en
el centro de una mesa.
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